"Busco Amigo. Soy una chica guapa y simpática. Puedo ser silenciosa y discreta. Podrías ni enterarte de que estoy ahí hasta que sea tarde. Tal vez te suena mi nombre: Soy hepatitis B. ¿Me conoces?" es el texto de un mensaje que tratará desde hoy de sensibilizar a los inmigrantes sobre esta infección.Este cartel se colgará en paredes y escaparates de supermercados, locutorios o peluquerías para que la población inmigrante procedente de países donde esta enfermedad es endémica, tome conciencia de los peligros que podría entrañar no detectar a tiempo la hepatitis B.
Éste es el objetivo de una campaña, promovida por Bristol-Myers Squibb con el apoyo de la Asociación Catalana de Hepatitis (ASSCAT), para animar a la gente a hacerse la prueba que determina si hay o no infección.
José Antonio Pérez, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, ha dicho que el inmigrante con hepatitis B que vive en España suele ser un varón joven que ignora que se ha infectado.
"La hepatitis B es entre cincuenta y cien veces más contagiosa que el VIH. Sin embargo, mientras que casi todo el mundo ha oído o conoce algo del Sida, sigue siendo una gran desconocida para la mayoría de la población", ha comentado.
En España hay unos 500.000 portadores del virus, es decir personas cuya infección se ha hecho crónica. De este medio millón, unos 100.000 presentan una enfermedad activa con signos de lesión del hígado, y una de cada veinte personas infectadas se convierte en portadora del virus y puede infectar a otros sin desarrollar ningún signo de alerta.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística reflejan un aumento progresivo de nuevas infecciones entre los años 2005, con 659 casos registrados, y 2008, con 1.007, que es la cifra más elevada desde 1998 (1.134).
Sólo en Europa, unos 14 millones de personas tienen infección crónica y cerca de 40.000 fallecen a causa de ella, según el Grupo Español de Estudio de la Hepatitis B.
El doctor ha señalado que es esencial ser "más proactivo" a la hora de ofrecer la prueba a inmigrantes que vienen de países con incidencia alta de hepatitis B, pero también a españoles no vacunados que han tenido alguna conducta de riesgo.
Según este experto, en España cerca de un 2-3% de los inmigrantes de Latinoamérica se ha contagiado por el virus B de la hepatitis y suele afectar, sobre todo, a varones de entre 30 y 50 años que han adoptado conductas de riesgo.
En este grupo, al igual que en los inmigrantes que vienen de determinados países de Asia, África, Europa del Este y Suramérica, lo ideal es ofrecer la prueba y no esperar a la aparición de los síntomas, ha explicado Pérez Molina.
La prueba de la hepatitis B es un test serológico sencillo y barato, que permite controlar al portador del virus para reducir el riesgo de que la enfermedad progrese y vacunar a las personas de su entorno para evitar el contagio.
Si el paciente con hepatitis B crónica no recibe tratamiento, su riesgo de sufrir una cirrosis o cáncer de hígado aumenta entre un 15 y un 40%, lo que puede derivar en un trasplante hepático.
Éste es el objetivo de una campaña, promovida por Bristol-Myers Squibb con el apoyo de la Asociación Catalana de Hepatitis (ASSCAT), para animar a la gente a hacerse la prueba que determina si hay o no infección.
José Antonio Pérez, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, ha dicho que el inmigrante con hepatitis B que vive en España suele ser un varón joven que ignora que se ha infectado.
"La hepatitis B es entre cincuenta y cien veces más contagiosa que el VIH. Sin embargo, mientras que casi todo el mundo ha oído o conoce algo del Sida, sigue siendo una gran desconocida para la mayoría de la población", ha comentado.
En España hay unos 500.000 portadores del virus, es decir personas cuya infección se ha hecho crónica. De este medio millón, unos 100.000 presentan una enfermedad activa con signos de lesión del hígado, y una de cada veinte personas infectadas se convierte en portadora del virus y puede infectar a otros sin desarrollar ningún signo de alerta.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística reflejan un aumento progresivo de nuevas infecciones entre los años 2005, con 659 casos registrados, y 2008, con 1.007, que es la cifra más elevada desde 1998 (1.134).
Sólo en Europa, unos 14 millones de personas tienen infección crónica y cerca de 40.000 fallecen a causa de ella, según el Grupo Español de Estudio de la Hepatitis B.
El doctor ha señalado que es esencial ser "más proactivo" a la hora de ofrecer la prueba a inmigrantes que vienen de países con incidencia alta de hepatitis B, pero también a españoles no vacunados que han tenido alguna conducta de riesgo.
Según este experto, en España cerca de un 2-3% de los inmigrantes de Latinoamérica se ha contagiado por el virus B de la hepatitis y suele afectar, sobre todo, a varones de entre 30 y 50 años que han adoptado conductas de riesgo.
En este grupo, al igual que en los inmigrantes que vienen de determinados países de Asia, África, Europa del Este y Suramérica, lo ideal es ofrecer la prueba y no esperar a la aparición de los síntomas, ha explicado Pérez Molina.
La prueba de la hepatitis B es un test serológico sencillo y barato, que permite controlar al portador del virus para reducir el riesgo de que la enfermedad progrese y vacunar a las personas de su entorno para evitar el contagio.
Si el paciente con hepatitis B crónica no recibe tratamiento, su riesgo de sufrir una cirrosis o cáncer de hígado aumenta entre un 15 y un 40%, lo que puede derivar en un trasplante hepático.
Aproximadamente, entre el 50 y 80% de los casos de cáncer de hígado se relacionan con este virus y se estima que el 36% de los pacientes con hepatitis B crónica activa sin tratar, podrían morir dentro de 20 años debido a complicaciones hepáticas.
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La llegada de inmigrantes a España se ha reducido luego de 10 años de incremento, se cree que esta tendencia de baja se mantendrá en respuesta a la grave crisis que atraviesa España.
Señores, más les vale tomarse en serio la integración de sus ciudadanos gitanos. Ese vino a ser el mensaje que Francia envió ayer a Rumania durante la visita oficial de su ministro de Inmigración, Eric Besson, y de su secretario de Estado para Asuntos Europeos, Pierre Lellouche, a Bucarest. Para que quedara claro, Lellouch sugirió horas antes, en una entrevista al diario Le Monde, que Francia podría oponerse a la entrada de Rumania en el espacio Schengen, prevista para marzo próximo, si no presenta un plan serio de integración para esta minoría.
El debate sobre la inmigración se ha reabierto en Alemania e "integración" es la palabra de moda, principalmente tras la publicación de un libro titulado "Alemania se abandona" por uno los directores del Banco Central alemán, Thilo Sarrazin, en el que relaciona la decadencia de Alemania como nación con la presencia de emigrantes y musulmanes en especial.
Ya sabemos que el virus de la xenofobia ha cruzado los Pirineos. Alberto Fernández Díaz, portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Barcelona, declaraba ayer en la SER su coincidencia con Nicolás Sarkozy, presidente de la República francesa, respecto a la conveniencia de expulsar a los gitanos rumanos. Fernández Díaz pretende desmantelar los campamentos de gitanos que hay en Cataluña. También advirtió que los gitanos rumanos pueden adentrarse en Barcelona. “Cuanto antes tomemos medidas para evitar que se produzca este efecto traslado y para desalojar los campamentos que ya son irregulares en nuestra ciudad, mejor”, sostuvo el dirigente popular.

El artículo 512 del Código Penal castiga a todos los que, en el ejercicio de sus actividades empresariales, denieguen a una persona una prestación a la que tenga derecho por razón de su etnia, raza o nación. Sin embargo, si se teclea en Google "abstenerse inmigrantes", se pueden hallar docenas y docenas de páginas en que se comete esta discriminación. He aquí algunos ejemplos con sus enlaces:
El debate sobre la inmigración se pasea por Europa con brotes explícitos de desprecio hacia los extranjeros. Francia está expulsando gitanos de Rumania y Bulgaria y se discute una ley sobre la identidad francesa mientras que en Italia hace ya unos meses que está en vigor una ley que permite expulsar a los ilegales.
La tendencia al alza en la incorporación de alumnos inmigrantes al sistema educativo catalán inaugurada hace una década se interrumpió bruscamente en el curso 2007-2008. Hace un año, el porcentaje de extranjeros descendió ya unas décimas y el próximo 7 de septiembre el año académico se inaugurará con un nuevo retroceso porcentual: los 153.000 inmigrantes que está previsto que se escolaricen equivaldrán al 13,3% del total del alumnado, el índice más bajo de los últimos cuatro años.