sábado, 21 de agosto de 2010

Augusto - SILVIA DELGADO

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Augusto es músico.
.........Pero aquí lo insultan por pordiosero.
Sus manos sin violines recogen fresas hasta dolerle los dedos.
Augusto no quiere pensar que cuando anochezca
deberá descansar en el coche abandonado
que hace de hogar y de taberna.

Augusto no quiere pensar que cuando termine
un hormigueo demasiado intenso le recorrerá las manos
y cada uno de sus huesos, de sus músculos, de sus pensamientos
le dolerán como si lo estuvieran torturando.

No quiere pensar en esto.
Ni en su instrumento.
Ahora es un trabajador a destajo.

Augusto bebe aunque en su país era abstemio.
Acomodado en el asiento trasero
se emborracha sin freno.

Bebe, Augusto, hasta no sentir los mordiscos de las hormigas en sus dedos,

Y a la madrugada,
con la resaca a cuestas,
empieza otra vez la faena.
Es el brazo del campo.
Que lo engaña.
Que lo explota
Es un brazo menudo que alimenta
sepulturas ajenas y propias.
Los brazos de Augusto,
inútiles ya para músicas,
para sujetar partituras,
son útiles para aguantar botellas,
útiles sólo para agarrar la soga
que le aprieta el cuello
jornada tras jornada.


Augusto forma parte del poemario Las cuarenta chimeneas del infierno
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